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La autodisciplina del emprendedor: 5 pasos para desarrollarla




¿Por qué mi competidor tiene más clientes que yo? ¿Cómo es que logró abrir la segunda sucursal mientras yo todavía no logro hacer rentable mi único local? Si te encuentras enfrascado en este tipo de pensamientos, es hora de salir de esa trampa y enfocarte en lo que los emprendedores exitosos hacen para hacer realidad sus sueños. Y un rasgo común entre ellos es la autodisciplina.

¿De qué se trata? De enfocarse cada día en lo que tenemos que hacer para avanzar hacia el logro de nuestros objetivos. En no dejarse distraer por los demás, ni dejarse ganar por sentimientos negativos como la envidia o el resentimiento. En dedicarse a aprender algo nuevo cada día y ser mejor. En dejar de perder el tiempo y empezar a “fabricarlo”.

Al contrario de lo que muchos piensan, la autodisciplina puede desarrollarse. Y es importante hacerlo porque es una herramienta imprescindible para generar resiliencia, autocontrol y coraje en tiempos difíciles.

¿Qué es la autodisciplina?

La autodisciplina puede definirse de muchas formas. Pero la más simple, y clara, es la siguiente: es la capacidad de actuar y de mantenerse motivado para avanzar y lograr los objetivos deseados, no importa cuáles sean los obstáculos, problemas y distracciones que aparezcan en el camino.

Una persona autodisciplinada puede, por ejemplo, enfocarse durante una hora o más en responder emails, sin distraerse con Internet o las redes sociales. Es capaz de declinar una invitación a comer si tiene que cumplir con la entrega de un trabajo en pocos días. Y no le importa trabajar durante todo un fin de semana en un proyecto que lo entusiasma, y que podría asegurarle la libertad financiera.

Muchas veces solemos confundir la autodisciplina con la automotivación, pero son dos cosas diferentes. Por supuesto, sentirse animado es importante, pero a veces no es suficiente para trabajar de manera ordenada y enfocada. Y es justamente lo que hacemos cada día, los pequeños pasos que damos, los que nos van a permitir alcanzar nuestros objetivos más grandes.

La autodisciplina no solo es importante para el éxito en el largo plazo, sino que también nos ayuda a mejorar ahora y a entregar, por ejemplo, un mejor producto o servicio. Y como dueño del negocio, es una señal clara de liderazgo, y una invitación para que los demás también se enfoquen en ser mejores.

Además, esta capacidad tiene un beneficio extra sobre nuestra salud emocional y física, ya que nos permite manejar mejor la ansiedad y el estrés, y relacionarnos de manera más sana con los demás. Piensa solamente de qué manera tan diferente puedes arrancar la semana cuando no tienes pendientes urgentes por atender, pero sí una agenda ordenada y tiempo disponible para la creatividad y la estrategia. Y ni hablar si fuiste capaz de levantarte temprano, desayunar de manera saludable y hacer ejercicio antes de llegar a la empresa.

Cómo desarrollar la autodisciplina

Ahora que tienes claro por qué la disciplina es tan importante, y puede ayudarte no solo a ser un emprendedor más productivo, sino también a ser una persona más relajada y feliz, vamos a ver cuáles son los cinco pasos para desarrollarla.

¿Qué sentido tendría ser autodisciplinado si no tenemos objetivos y sueños por cumplir?

#1. Identifica tus fortalezas y debilidades

Todos las tenemos. Prepárate un café, pide a tus colaboradores que no te interrumpan durante la siguiente hora, toma una pluma y una hoja de papel… Y piensa en esos momentos en los que eres capaz de resolver las cosas de manera sencilla y rápida, y también en aquellos en los que te sientes agobiado y paralizado.

Por ejemplo, quizá eres muy creativo y te resulta fácil arrancar con nuevos proyectos, pero te desanimas y pierdes el interés pronto. También están los emprendedores que tienen una gran capacidad de concentración y de ejecutar tareas, pero les cuesta delegar y terminan superados por el micro-management.

Para desarrollar la autodisciplina no hay una receta única (de hecho, vas a tener que adaptar todos estos consejos a tu estilo) y por eso es muy importante que hagas un análisis objetivo de tus habilidades y puntos “flojos”. Si te resulta muy difícil, pídele su opinión a tus colaboradores de mayor confianza.

#2. Mantente motivado

¿Qué sentido tendría ser autodisciplinado si no tenemos objetivos y sueños por cumplir? Incluso las personas más enfocadas tienen malos días, y por eso es importante recordar para qué nos levantamos cada mañana, o somos capaces de sacrificar tiempo en familia o unas vacaciones.

Entonces, ¿cuál es tu propósito? ¿Qué visión tienes de la empresa, y de tu vida, en cinco años? Para no olvidarlo, puedes recurrir a técnicas de visualización y a un pizarrón de sueños (dream board), en el que puedes incluir imágenes de la casa en la que quisieras vivir, un país que te gustaría conocer y frases motivacionales.

#3. Desarrolla nuevos hábitos

Si fuiste capaz de detectar tus debilidades en el paso 1, entonces tendrás claridad sobre los nuevos hábitos que necesitas incorporar en tu vida para volverte un emprendedor más disciplinado y dejar, por ejemplo, de perder tiempo.

Entonces, ¿qué puedes empezar a hacer esta misma semana para obtener mejores resultados? No te enfoques tanto en el resultado final, sino más bien en la acción previa. Por ejemplo, si quieres levantarte más temprano para aprovechar mejor la mañana, es obvio que necesitas hacer algunos cambios al momento de irte a dormir. Por ejemplo, lo recomendable sería que te desconectes de Internet y las redes sociales a partir de las 8 o 9 de la noche, que apagues el televisor y te pongas a leer un libro en papel, y que estés durmiendo antes de la medianoche.

#4. Capacítate y entrena

Desarrollar la autodisciplina es como ejercitar un músculo. Hace falta tener la información necesaria, adoptar nuevas herramientas y entrenar. Probar que sistemas nos funcionan mejor y no desalentarse cuando se nos desorganiza la agenda por un imprevisto, o simplemente tenemos un mal día y nos sentimos desmotivados.

Siempre es una buena idea contar con el apoyo de un coach o un mentor, que dé seguimiento a tu proceso y con el que puedas hablar de tus dificultades y frustraciones.

#5. Abraza las dificultades y celebra cada logro

Recuerda que, entre muchas distinciones, hay dos tipos de personas: las que ven el vaso medio lleno y las que lo ven medio vacío. En los negocios, y en la vida, podemos enfocarnos en los problemas y en el lado negativo de las cosas, o en la belleza diaria. ¿De qué lado estás?

La clave está en no dejarse agobiar por las dificultades, y mucho menos en negarlas, sino en abrazarlas y entender que siempre aparecen para dejarnos una lección y volvernos mejores. Así que cuando aparezcan, sonríe, respira hondo, analiza la situación y enfócate en la solución.

Y cada vez que resuelvas un problema, o alcances un nuevo objetivo, celébrate. No importa qué tan grande o pequeño sea ese logro, haz algo significativo para ti, como prepararte una bebida que te gusta, comprarte algo bonito o salir a festejar con alguien muy querido por ti.


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